Universidad en lucha

Giuliana Degregorio, secretaria general del centro de estudiantes, consejera en el consejo directivo de la Facultad de Ciencias de la Comunicación (FCC) de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) y militante de Arcilla, nos cuenta sobre el activismo en la Universidad.

Arcilla es una agrupación estudiantil que conduce el Centro de Estudiantes de la FCC de la UNC. No es solo un espacio de militancia para nosotros, sino que es aprender a trabajar con otros, formarnos y pensar cosas que le sirvan a todo el claustro estudiantil. También sostenemos ciertas políticas para garantizar a los compañeros actividades como deportes e investigación. Arcilla tiene representación en el Centro de Estudiantes y en el Consejo Directivo, donde se motorizan proyectos que apuntan a pensar cambios más estructurales en la Universidad. Por ejemplo, un régimen más flexible para quienes trabajan o tienen familiares a cargo, que les permita permanecer en la universidad, o la posibilidad de escribir con lenguaje inclusivo textos académicos. Además, desde Arcilla tenemos un espacio de circulación de la información, porque contamos con 3 programas de radio. En particular, “Las unas y les otres” tiene una línea transfeminista, en la que más allá de los temas que nos tocan día a día o que consumimos por los grandes medios, tratamos de darles una vuelta considerando la agenda de género y disidencias de nuestro país. 

Desde Arcilla también impulsamos que puedan formarse quienes quieran, y no solamente quienes participamos activamente de la organización. Consideramos muy importante abrir espacios donde podamos compartir instancias de formación e intercambio con les compañeres de toda la universidad, como los Encuentros plurinacionales de mujeres y disidencias. Desde que yo estoy militando, es la tercera vez que tenemos la oportunidad de ir a este encuentro e invitar compañeras y compañeres a que se sumen a una experiencia que es de mucho enriquecimiento. 

La situación de la UNC 

Se ha visto durante el 2024 como muchas universidad salimos a hacer visible cuál es la situación en relación a la cuestión presupuestaria. Salarios muy bajos para docentes y no docentes, es algo que no inicia este año, pero que se profundiza mucho, además contamos con muy poco presupuesto tanto para cuestiones que pueden ser estructurales como lo es la infraestructura, como también para la limpieza, la tecnología en cada facultad. Donde antes teníamos 3 proyectores y si se rompía uno lo podíamos reparar o tener el material, ahora es cada vez más difícil. En el último año también se intensificaron los paros, desde que entré a la facultad en 2021 hemos vivido paros de docentes, pero este último año encontramos que también los no docentes hacen paro o que hay paros en conjunto. Es una medida de lucha y como claustro estudiantil acompañamos y también tratamos de que nuestros compañeres acompañen. A veces es difícil comprendernos y consensuar las demandas en una realidad donde la vida universitaria peligra, pero al mismo tiempo, les estudiantes necesitan recibirse. Además de eso ha habido mucha deserción estudiantil en nuestra facultad en comparación a otros años. Siempre después de los primeros meses de cursada suelen dejar por cuestiones laborales, pero este último año esto se dió mucho más. Y en relación con las cuestiones laborales, también empezamos a ver que ya la gente no habita la facultad, no la transita y disfruta la facultad como antes. Sino que es más poder ir a las clases y después volver porque no hay tiempo, hay que laburar, estudiar y no hay tiempo de ocio, ni de charlar de lo que está pasando con otres. 

Escenarios de lucha

El 2024 nos encontró en un escenario de lucha como nunca habíamos vivido. Entre las generaciones que habitan actualmente la facultad la mayoría nunca había vivido una crisis tan grande hacia la universidad pública, porque la última fue en 2018 y la mayoría aún no estábamos en la universidad. Lo que hemos hecho durante este último año, y en realidad desde finales del 2023, fue arrancar con asambleas estudiantiles que se convirtieron en asambleas interclaustros porque creemos que es necesario tener una voz como facultad pero que represente a cada uno de los claustros, con docentes, no docentes, estudiantes, egresados. A partir de ahí surgieron distintas propuestas como radios abiertas, distintas clases públicas, muchas marchas, las federales y particularmente lo que vemos es que hay una sentimiento bastante sólido respecto a como la facultad de comunicación piensa a las marchas y el cuerpo que le ponen, y eso es super valorable. Sobre todo porque a principio de año se difundió una fake news de que en nuestra facultad “adoctrinaban” y eso generó mucho revuelo y la necesidad de posicionarnos fuerte. Salir a decir que nadie nos está adoctrinando sino que estamos acá formándonos críticamente y eso también le dio mucho valor a lo que hacemos como agrupación. También nos fuimos formando, sobre todo en el último encuentro plurinacional, donde se dio un clima de mucha  discusión y movilización en la que nos encontramos yendo a talleres sobre el actual contexto universitario. 

En relación a la lucha a mediano plazo, el futuro es bastante incierto, porque al principio nos dijeron que el presupuesto iba alcanzar hasta Mayo y se extendió, luego nos dijeron que era muy probable que no pudiéramos tener un segundo cuatrimestre y lo pudimos tener, aunque no en los mejores términos, se pudo iniciar. Lo último que nos habían dicho es que las mesas de examen del primer llamado no podían estar, y finalmente terminamos pudiendo rendir en la primera mesa. Y ahora está latente la posibilidad de no tener inicio de clases en el 2025, pero es más que nada como precaución que hay que estar alertas, porque aun no sabemos qué va a pasar. 

Particularmente creo que los desafíos dentro de la comunicación son muy interesantes de pensar, porque hay una disputa y se pueden ganar esos espacios, se puede pensar otra manera de comunicar. Hace unos días aprobamos un proyecto en el consejo directivo que busca generar una comunicación que salga desde la facultad de comunicación y que sirva de divulgación y consumo para toda la UNC. En el que podamos estudiantes, docentes y no docentes crear una comunicación que nos represente, que sea creada colectivamente, y que sirva para la democratización de la información que es muy difícil de pensar en estos tiempos. Por último, desde nuestros espacios siempre vamos a seguir acompañando todas las instancias de compartir la preocupación por la universidad pública. Creemos que el Centro de estudiantes es la institucionalidad que nos da ese espacio de representación y nos permite pensar acciones que sigan concientizando al claustro estudiantil de la facultad. 

Ampliación de la Ley Micaela

La resolución 208/2019 de la Ley Micaela en nuestra facultad, funciona como un curso obligatorio para autoridades, docentes y no docentes que está a cargo del área central de género de la UNC y que depende de cada unidad académica con cuánta responsabilidad lo lleva a cabo y lo hace. Este año, se propuso la ampliación a los estudiantes, fue un trabajo bastante consensuado desde el Consejo Superior. En Córdoba a partir del femicidio de Catalina Gutierrez [estudiante de Arquitectura de la UNC asesinada el 17 de Julio de 2024, confesó el crimen Néstor Soto compañero de la misma facultad] se empezó a pensar que este curso se amplíe, que no sea solo para autoridades, sino que lo tengan que hacer estudiantes también, para tener un poco más responsabilidad sobre los espacios que habitamos y nos formamos. Esta resolución ya está aprobada pero no se está implementando, el área central de género tiene que terminar de armar la propuesta que llega a cada consejo y después se tiene que aprobar. Lo que está pendiente ahora es si será obligatorio y la propuesta específica, que está por definirse. Nosotras desde Arcilla estamos convencidas de que es necesario tener una formación durante nuestra cursada, no solamente como cursos obligatorios. Particularmente como estudiantes de comunicación entendemos que la comunicación tiene que tener perspectiva de género y atender a las realidades transfeministas del país. Porque es la única manera en que creemos se puede hacer una comunicación democrática, plural, participativa, que le imprima una perspectiva de derechos humanos a nuestra comunicación. Porque entendemos que la comunicación es un derecho humano más que un servicio. En este último tiempo se estuvo discutiendo sobre los nuevos planes de estudio de la facultad, y creemos que es fundamental que no haya solo una materia particular donde te puedan tomar “algo de géneros”, sino que es necesario que  todo el aprendizaje esté atravesado por una perspectiva de género, donde se puedan leer más autoras mujeres y de la comunidad lgbtq+, donde podamos tener más presencia de autoras latinoamericanas; para comprendernos en el lugar donde estamos y a la comunicación que vamos a hacer en este tiempo. 

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