Doulas en tiempos de pandemia

Ilustraciones: @alegriadelhogarbordados

Hace unos meses me convocaba una compañera-amiga a escribir sobre el mundo de las Doulas en tiempos de pandemia. En mi cabeza ya sabía a qué dupla de doulas[1] invitar para pensar juntas la práctica en estos tiempos, ambas parte de la red que armé para mi segunda hija.

En momentos tan apremiantes entre el puerperio, el trabajo, la crianza y acompañamientos de gestantes se nos fue estirando el encuentro. Finalmente, logramos encontrarnos las tres en el mes de agosto de manera virtual. Nos guiaban una serie de preguntas pero rápidamente fuimos gestando el momento y enriqueciendo la charla. Pasamos por lo personal, hablamos de las formaciones de doulas, y la labor en pandemia. Además de los protocolos y la violencia obstétrica.

Es a partir de esas conversaciones que surge este escrito, donde nuestras voces se mezclan, se combinan, se articulan para contar sobre el hacer de las doulas y también de sus particularidades en tiempos de pandemia.

Decires colectivos

¿Qué es una doula? ¿Cuál es su función?

D: Una doula acompaña a las personas en los procesos relacionados con su sexualidad, lo hace a través de una escucha atenta, acompañando en el palabrear emociones y sensaciones para traerlas a la conciencia utilizando herramientas diversas que van desde el trabajo corporal, los masajes, el canto, hasta la sabiduría de las plantas y los alivios caseros. Una doula comparte sus experiencias pero también comparte información sobre los derechos y las leyes que amparan a las personas en diversas situaciones. El rol que está más difundido es el de acompañar gestación, parto y post parto, pero también acompañamos interrupciones de embarazos, pérdidas gestacionales, menarquias, menstruación y plenopausia.

¿Por qué eligieron ser doulas?

D: Para darle un marco a una forma de vida que ya venía transitando y en la que deseaba profundizar. La maternidad me terminó de ubicar dónde quería poner la energía de los cuidados que ya practicaba.

D: Elegí formaciones que no solo me hicieran conocerme más a mí, desarrollando así las herramientas que ya traía, y por supuesto sumando nuevas que sobre todo fueran recursos ancestrales conectados con lo natural y la sabiduría popular. Hay doulas que trabajan con el canto, distintas herramientas que adquirieron en su vida cotidiana, o del estudio, herramientas que siente como parte de su ser. Tienen que ser formaciones que pasen por el cuerpo. Y si a eso le sumás la experiencia de maternar sería algo así como maternidad para el doulaje y el doulaje para acompañar procesos de maternar a les hijes. Se tejen vínculos con las y entre mujeres. No se pueden separar los procesos.

Las mujeres que se forman como doulas traen consigo sus propias herramientas: conocimiento ancestral, conocimiento científico, experiencias de vida o un saber hacer. Una es madre de una adolescente, y entre otras cosas es profesora de yoga, tiene un emprendimiento de cosmética natural y realiza medicina placentaria. Otra es madre de tres niñes, vende productos para la gestión menstrual más amigables para el cuerpo, da masajes, alquila pileta de partos. Todo lo que ellas practican o las consultas diarias que reciben giran alrededor de los cuidados, como una ética del cuidado.

Rol en los cuidados

¿Qué hacen las doulas?

D: Para cada mujer hay una manera de acompañar y esta se funda en el vínculo que se construye con las doulas. Se dan unos primeros encuentros donde hay cierta apertura para poder generar empatía y afinidad. La que guía en los encuentros es la mujer o persona gestante que va tomando consciencia del proceso de gestación, son momentos donde pueden dar cuenta de sus miedos, conocer los recursos con  los que cuentan y explorar otros que podrían necesitar de acuerdo a sus necesidades y deseos. Si caracterizamos el acompañamiento sería algo como: conciencia,  acompañamiento/proceso de gestación, registro del cuerpo, investigar herramientas con las que ellas ya cuentan y empoderarlas para poder utilizarlas, conocer brevemente leyes, protocolo de parto y de nacimiento, medicina placentaria,  lactancia, y  primera infancia.

D: Pero si lo vieras desde otra distancia, como si fueses un mosquito y pudieras observar desde adentro un acompañamiento verías que: acompañar es brindar información, es acomodar almohadoncitos, es el “vas bien”, conocer pautas de alarma, plantas medicinales, pelotas de esferodinamia, aceites. Por eso en el bolso de las doulas vas a encontrar rebozo para sostener, árnica para transitar el dolor, cartas y algún símbolo de los cuatro elementos (tierra, agua, aire y fuego). En suma, es acompañar a construir el deseo de adentro hacia afuera.

¿Cómo es el trabajo en dupla?

D: El proceso es mucho más rico con el acompañamiento en duplas, hay miradas distintas, más amplias. Hay 4 manos. Una fortalece donde la otra flaquea. Es una construcción y es un intercambio.

D: Acompañar acompañada posibilita un trabajo reflexivo sobre los cuidados sin perder el foco de que quien “dirige la batuta” es la mujer gestante. Hay que adaptarse a la necesidad y experiencia sexual que esa persona está dispuesta a transitar, como una ética de acompañamiento en el proceso de parto.

 Ellas se eligen y eligen trabajar en red de mujeres.

Sistema de salud y pandemia

¿Cómo es la relación con el sistema de salud?

D: La principal dificultad para articular con el sistema de salud es la despersonalización de los tratos y que el cuidado se centra en estadísticas, números y análisis. El modelo médico hegemónico deshumaniza en sus prácticas y anula a la persona. El sistema te dice cuándo vas a parir, qué sentís, inhibe toda la capacidad de conexión de la persona en el momento de parir, por eso es importante informarse e ir armando la red durante la gestación.

D: El problema del sistema médico es la voluntad de estandarización, esa manía de meternos en cajita y estandarizar reacciones de un cuerpo en momentos, en cualquier momento, pero en el parto es tremendo, como si pudiéramos todas parir igual, como si reaccionáramos todas igual. A los múltiples obstáculos que nos ponen para desarrollar libremente nuestra sexualidad -que también es parir- nos ponen obstáculos como “ahora subite acá”, “ahora voy hacer tactos”, con contracciones hacer tactos o medir los latidos del bebx. Creo que lo peor es eso, la despersonalización y estandarización ¿Nos tienen miedo? Sí, nos tienen miedo de que podamos, de que podemos. Nos tienen miedo cómo somos, como una bomba que está por explotar, eso es agotador. No confían en nuestro poder, en la capacidad de nuestro cuerpo.

D: Es un sistema de salud que no reconoce nuestra labor, la menosprecia. Así que es una delicada danza entre ser invisible y pasar desapercibida pero estar disponible para lo que necesite la persona que estamos acompañando. A veces es firmeza para poner límites y que el sistema no se la lleve puesta. Hay que empaparse de leyes que empoderan y legitiman los derechos de las mujeres, de las personas que transitan las diferentes fases de la sexualidad.

Las leyes a las que aluden son: la Ley de Educación Sexual Integral 26.150, la Ley de Salud Sexual y Procreación Responsable 25.673, la Ley de Parto Respetado 25.929, la Ley de Violencia Obstétrica 26.485 y la Ley de los Derechos del Paciente 26.529. Con todas estas normativas se acompañan, y en el acompañar se intenta que las mujeres se apropien y hagan suyos sus derechos. Por eso es fundamental la figura del acompañante para proteger ese momento, el momento del encuentro con la cría. Momento único e irrepetible que va a marcar los primeros meses de vida y de vínculo con el bebx.

¿Cómo afectó las tareas de las doulas el desarrollo de la pandemia?

D: Con la pandemia lo que se perdió fue el cuerpo, la corporalidad que para las doulas es muy importante. Es muy difícil trabajar sin el cara a cara, poniendo el cuerpo. Se pierden por momentos las verdades que la boca no dice pero que el gesto y el cuerpo sí. Así que agudizando mucho la escucha.

D: Además con el COVID-19 no nos dejan acompañar el trabajo de parto en la institución. Por lo general, empezamos a dejarlas en las puertas del hospital o clínica con una sensación de estruje del corazón.

Las entrevistas, rondas de mujeres gestantes o parejas pasaron a hacerlas vía zoom, al principio no veían las panzas y tuvieron que acomodar las cámaras, adecuarse a esta nueva realidad virtual.  A medida que iban avanzando las semanas de gestación tenían encuentros vivenciales en los que se acordaba cómo y dónde se iban a realizar. Si en la casa de la gestante o de una de las doulas, si se iba a permitir tocarse, dar masajes, acomodar posiciones o brindar abrazos reparadores.

Explican también como el lugar de las doulas quedó relegado a la casa, resultando casi imposible entrar a la institución. La Organización Mundial de la Salud emitió un protocolo de parto en contexto de pandemia (OMS, 2020) y el Ministerio de Salud (MSAL, 2020) comulga con la mayoría de las indicaciones en relación a dos cuestiones básicas:   1) la mujer tiene el derecho de parir acompañada 2)   no se separa la díada.

Pese a ello, han escuchado múltiples relatos de violencias en partos y nacimientos, así como distintas situaciones que traen como consecuencia que el hospital no sea considerado el lugar más seguro. Sin embargo, la situación actual posibilitó que muchas más mujeres escucharan experiencias más amigables, y vivenciaron el acompañamiento con doulas para minimizar el tiempo en la institución. Algunas decidieron parir en casa, otras se animaron a consultarlas.

Apuntes de un encuentro

Entonces, ¿Quiénes son estas mujeres?

A partir de mi recorrido como madre, feminista, doula y trabajadora de la salud puedo decir que son mujeres que en su mayoría han transitado experiencias de múltiples violencias en el nacimiento de sus crías. Esta experiencia queda tan latente que una manera que encuentran para sanar es abrirle los ojos a las que siguen. Donde ellas no encontraron amor y acompañamiento, brindarlo; donde ellas no tuvieron información y alternativas, presentarlas; para empezar a construir otros caminos con mayor autonomía y ejercicios efectivos de derechos.

Silvia Federici (2017) hablando sobre la maternidad dice:

El feminismo no puede reducir su lucha por la independencia del cuerpo de las mujeres a un solo tema, como el aborto. Porque su lucha no es solo elegir cuándo parir o no parir, sino por cambiar las maternidades. Tenemos que pensar la reproducción de la vida como una tarea comunitaria, social, territorial y de sistema de producción.

En este sentido creo fervientemente que las doulas son las socorristas de las mujeres o personas que deciden maternar, con la diferencia de gestar lazos más sostenidos en el tiempo, pero con el mismo ímpetu de acompañar procesos sexuales con perspectiva de género y derechos.

* Soledad Calderón es licenciada en antropología (UBA), especialista en educación sexual integral, doula y mamá de Carmela y Amapola. Se desempeña como trabajadora de la salud en el Partido de Tres de Febrero, Provincia de Bs. As.

[1] Ellas son Belén Risau y Natalia Dieguez, integrantes de la red de doulas feministas. Hacen juntas @apapacho.rojo

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Referencias Bibliográficas:

Hacer para pensar: así se escribe la nueva teoría feminista (2017). La Vaca. Recuperado de https://www.lavaca.org/notas/hacer-para-pensar-asi-se-escribe-la-nueva-teoria-feminista [Fecha de consulta: Septiembre de 2020]

Información Anexa:

“Ley de parto respetado” Ley 25.929 (Argentina, 2004) es la forma de parir en la que se respeta tu derecho de elegir cómo querés que nazca tu hije.

  • Podés negarte a procedimientos de goteo, rotura artificial de bolsa o similares porque tenés derecho a que se respeten tus tiempos biológicos y psicológicos, siempre y cuando no corra riesgo  tu vida y la de la cría.
  • Podés estar acompañada durante el trabajo de parto, el parto y el posparto. Incluso en la cesárea y la acompañante puede no ser pariente.
  • Podés parir en la posición que elijas.

Nacimiento:

  • El equipo médico debe favorecer el contacto con la cría.
  • Si el bebx tiene alguna dificultad y se debe quedar internado el equipo médico debe permitir que lxs xadres tengan contacto físico con le bebe.

Violencia Obstétrica:

La violencia obstétrica es el maltrato por parte del personal administrativo, de vigilancia, de enfermería o médico de un centro de salud durante tu embarazo, parto o cesárea e incluso después, como también en la atención de abortos no punibles y post abortos:

  • Impedir que entres con tu acompañante a las visitas, parto o cesárea.
  • Minimizar tu dolor, negándote los analgésicos necesarios.
  • Dirigirse a vos con descalificaciones, insultos y gritos.
  • Realizar maniobras o intervenciones sin tu consentimiento o sin informarte

sobre su realización.

  • Dificultar el contacto con tu bebx en caso de tener que permanecer separadxs
  • Culpabilizarte por cualquier resultado desfavorable.
  • Someterte a cesáreas innecesarias.

Dónde denunciar: Comisión Nacional Coordinadora de Acciones para la Elaboración de Sanciones de Violencia de Género (CONSAVIG). Tenés que realizar una nota con tus datos personales y relatar lo sucedido detalladamente. El trámite es gratuito y se inicia con la presentación de dicha nota, la presentación puede ser personal, por correo electrónico o por correo postal en Av. Corrientes 327 piso 14, CP 1043 Ciudad Autónoma de Buenos Aires, en el horario de 10 a 17 hs.  También podés hacerlo vía mail: cosavig@jus.gov.ar El modelo de la nota y su instructivo podés encontrarlo en www.jus.gob.ar en la temática violencia obstétrica.


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