Effy Beth. Siempre serás mujer

Ilustración: Yesica Embil

Entrevista con Pao Raffetta

L: En un número sobre Menstruantes, nos parecía necesario hablar sobre Effy Beth y su performance “Nunca serás Mujer” relatada entre otras de sus obras en el libro “Que el mundo tiemble: Cuerpo y performance en la obra de Effy Beth” (2016)* donde participás con un escrito. Además la conociste, sos activista y tenés formación en género. Para empezar, entonces ¿Querés presentarte?

P: Soy Pao, soy activista, trabajo en un centro cultural feminista Tierra Violeta, estoy terminando la Maestría en Estudios y Políticas de Género en la Universidad Nacional de Tres de Febrero, e hice un postítulo en Educación Sexual en el Joaquín V. Gonzalez.  Antes hice la carrera de Estudios Orientales y fui docente diez años de Arte Oriental y otras materias. Hice Bellas Artes, fui maestra de dibujo (ese título ya no existe más, así que creo que ya no soy maestra de dibujo). Me dediqué a las artes plásticas, teatro, performance y en una de esas vueltas conocí a Effy, en un taller de performance super interesante que daba en Casa Brandon. Yo hacía algo de performance callejera en la marcha del orgullo y marchas en general asociadas al activismo político y LGBT como torta en esa época. En ese contexto conocí la performance sobre menstruación que fue más o menos cuando nos conocimos; y hacíamos algunas cosas en conjunto en marchas, en estos talleres, en Casa Brandon, así que compartimos algunos espacios de militancia. 

Effy no hacía las cosas porque sí, las pensaba y trabajaba mucho en la parte conceptual de su arte y sus talleres eran así, no te dejaba poner nada que no tuviera un sentido, lo tenías que poder justificar, explicar para qué lo querías hacer, qué resultado esperabas, cómo ibas a evaluarlo -muy científico- con mucho estudio y mucha argumentación. Así trabajó en esta performance Nunca serás mujer, que fue un proceso de más de un año de trabajo y de representación. Está muy bien detallado con sus propias palabras en el libro Que el mundo tiemble… que está en línea publicado por la editorial de la Universidad de La Plata y se puede descargar. Es interesante porque ella documenta toda su performance, entonces todo el trabajo de esta serie está muy bien registrado desde sus orígenes que arranca con una violencia “térfica”. 

Abro un paréntesis para explicar a qué me estoy refiriendo: llamo terf o fratas a feministas radicales trans excluyentes, a un subgrupo del feminismo que con discursos muy similares a los de la derecha conservadora se opone al reconocimiento y al acceso a derechos de la población trans en general y al de las mujeres trans en particular porque consideran que disputan el terreno y los pocos recursos que tienen las mujeres cis con los reclamos trans. Ven solamente a las mujeres trans como gente que intenta engañar al sistema para acceder a los beneficios que las mujeres supieron conseguir y ven a los varones trans como traidores de género que adoptan la masculinidad para salir de ese sistema que oprime a las mujeres, a las personas no binarias las ven como una moda. Cierro el paréntesis.

Entonces, en ese contexto con esas tensiones dentro del feminismo y de movimientos políticos de mujeres y disidencias le dicen lo que le dicen a tantas mujeres trans travestis: nunca vas a ser una mujer porque no menstruas. 

Este discurso térfico se reconoce como un movimiento centrado en el sexo y considera que la opresión de las mujeres está basada en el sexo y en las capacidades reproductivas, que todo aquello que tiene que ver con la capacidad reproductiva interna o cóncava es exclusivo de las mujeres. No dicen mujeres cis, de la misma manera que se niegan a hablar de mujeres trans, porque dicen que no son mujeres, son trans, y se reconocen como mujeres a secas. Entonces en ese contexto Effy empieza a trabajar en una respuesta performática y política también a este discurso “popular” que dice que las mujeres trans no son mujeres. 

Effy se suicidó y la pelea siguió varios años más. Ella hizo una performance, en su facultad, pintó en el piso un esquema de vagina, útero y ovarios y puso allí algunos elementos que tenían que ver con su transición. Asociado a la idea de que “no vas a ser mujer porque no menstruas”, está “no menstruas porque no tenés útero y ovarios constitutivos del ser mujer cis”. Cualquier persona que menstrúa se sabe con esta representación del útero y los ovarios (la verdad es que la mayoría de la gente nunca los vio, ni los propios, ni los ajenos. Es pura representación de lo que es el útero y los ovarios. Y con su historia, porque antes se creía que era como un pene invertido con huevitos adentro, fue cambiando bastante y a medida que mejore la técnica de ver dentro de la gente, mejorará la representación)  Entonces, una de estas representaciones estaba pintada en el piso donde ponía algunos objetos que tenían que ver con su transición física incluyendo sangre extraída de su cuerpo, hormonas, maquinita de afeitar, el pintorcito celeste del jardín, su muñeca barbie-sirena. 

Y la otra performance, “Nunca serás mujer” la arranca cuando se cumple un año del comienzo de su tratamiento hormonal que es previo a la Ley de Identidad de Género. Con lo cual no tenía cobertura del Estado, tiene alguna información al respecto de cómo fue este proceso para intentar acceder a las hormonas y todo lo que se ponía en juego en ese momento.  Porque las hormonas se conseguían en la farmacia, alguien te hace una receta y otro en la farmacia te la vende, pero a un costo que Effy dice, se paga las hormonas o se paga la casa. Entonces, cuando decide empezar a hormonarse también decide no independizarse y quedarse viviendo en la casa de sus xadres con el contexto de violencia transfóbica que tenía en ese momento. No es sólo la hormona, sino todo lo que implica ese acceso, la guerra contra una piba de una familia privilegiada de clase media acomodada con OSDE que le negó el tratamiento, y hoy sigue negándolo a pacientes trans todos los días. Bueno, hay que hacer el trámite, ir a reclamar a la Superintendencia, mandar carta documento, esperar que respondan, que en quince días, que en un mes, bla bla bla, y quizás seis meses más tarde te reintegran una parte del tratamiento. Incumpliendo la ley que dice que son tratamientos gratuitos y que deben estar incluidos en el Plan Médico Obligatorio. 

Ella cuenta todo lo que implica este acceso a sus hormonas y a su proceso de feminización corporal. Pasa un año en este tratamiento y cuando se cumple un año arranca con esta performance Nunca serás mujer. Hace una extracción de sangre en público en un aula de la facultad. Todo lo que hacía era performático, hay muy pocas cosas que están hechas en la intimidad del hogar y están documentadas, explicadas, te cuenta todo el relato y lo hace público. Pero esta arranca además en un aula con todo lo que eso implica. Se hace sacar por un extraccionista la cantidad de sangre equivalente a la que se menstrua durante un año (calcula medio litro). Lo separa y va haciendo una serie de performances mensuales, muchas de ellas públicas, algunas asociadas con distintas experiencias que vive como lesbiana trans y bisexual. Sus distintos romances, la violencia médica, la violencia machista, etc. Son trece y es interesante cómo va haciendo el planteo y el desarrollo en cada una de las performances, ilustradas además. No quiero explayarme sobre la performance en sí, porque me parece que no le puedo agregar nada y sólo le puedo quitar o tergiversar lo que dice Effy. 

L: En ese momento [2011] ¿Qué repercusiones tuvo, despertó algún interés en particular? 

P: No tuvo un impacto masivo, pero al mismo tiempo sí lo tuvo porque estar colgando tampones ensangrentados frente al Congreso de la Nación y en los teléfonos públicos entre los cartelitos de oferta sexual, es un evento masivo. Es imposible calcular la cantidad de gente que vio eso y qué pensó cada una de esas personas ¿Qué pensó cuando vio tampones sangrados colgados en el espacio público?, ¿qué pensó la gente que estaba haciendo un trámite en OSDE cuando vio un manotazo ensangrentado sobre el logo del local? Yo creo que ella trabajaba con eso, con dejarla ahí, dejar que la gente interprete libremente. Y después vas al libro y te dice todo lo que van a interpretar y lo que no y por qué. Pero no tuvo una difusión masiva en el ámbito del activismo y a los estudios de género entró más tarde a través de la publicación que hicieron sus amigxs y familiares. Llegó a hacer bastante docencia, trabajar en capacitaciones y sensibilizaciones de género y trangénero así que por un lado su impacto en general es bastante amplio. En espacios de formación docente se está leyendo su libro, se la invita a su madre. Entonces, tuvo un impacto pero no sé si con el nivel de profundidad que a ella le hubiera gustado. Como la trans a mostrar es perfecta, es bella, es artista, es joven, es un cadáver exquisito. Como Lohana es un cadáver exquisito de su militancia, de su participación, de la lucha. Encontramos un montón de espacios, ayer mismo había un homenaje de los 35 Encuentros  donde hablaron las protagonistas de la historia, y el 80% habló de Lohana, pero no había ninguna travesti ni mujer trans en los paneles. Entonces falta. Falta para que la masividad incluya la integración plena de las comunidades trans. 

L: En cuanto a tu experiencia ¿Cómo fue la relación con el campo de la salud en torno a este tema?

P: Yo cuando empecé mi transición una de las cosas que más me importaba era dejar de menstruar. Fui a buscar mi medicación y hacer el vía crucis de los especialistas, pasé por el Fernandez, el Ramos Mejía, el Güemes. Cuando fui al Fernandez, ahí me dicen “sí, hay unas pastillas que no son testosterona, vos querés testosterona pero no tenemos” (la Ciudad de Buenos Aires es pobre) “te podemos ofrecer una que la compras en la farmacia, no es tan cara y no menstruas más”. Me pregunto, ¿por qué solamente se lo ofrecés a alguien que te pide testosterona? ¿Cuánta gente hay que no quiere menstruar más? Digo, porque es una aberración biológica preparar el cuerpo para reproducirse durante 35 años consecutivos e ininterrumpidos en una sociedad que apunta a tener uno o dos hijos.  A esta altura evolutivamente tendríamos que estar menstruando seis o siete veces en la vida y ya fue. Alcanza y sobra. Pero no, menstruamos un veinticinco por ciento del tiempo. Ningún otro mamífero tiene tanto derroche en su potencial reproductivo como el ser humano. Yo pienso que debe haber un montón de pibas que no quieren menstruar más, pibas que tienen menstruaciones dolorosas, deportistas, gente que lleva una vida agotadora y que no quiere pasar una semana menstruando. Así como hay adoratrices del sangrado menstrual, que toman la sangre, le dan a las plantas o hacen rituales y nadie las persigue por eso ¿por qué no ofrecemos esa droga milagrosa a tantas pibas? Bueno, porque la menstruación es constitutiva del ser mujer ¿Por qué las hormonas para no quedar embarazada vienen con un cuarto de caja de placebo? Entonces es una “menstruación” totalmente artificial, pero no queres quedar embarazada con lo cual no necesitas nada de todo ese proceso. 

L: Sobre la pastilla para no menstruar ¿Recordás cuál es? ¿Tenía otros efectos?

P: No me acuerdo el nombre exacto, pero sí, un montón de efectos. Te hacía crecer las tetas, que yo me las quería sacar, te sube el peso corporal, te llenás de granos, todo lo malo que tienen esas cosas todas juntas en una, pero no menstruás. Quedás como si estuvieras embarazada y no era lo que yo estaba buscando. Yo justo lo que no necesitaba era algo que me agrande las tetas. Así que peleé hasta que me dieron lo que estaba buscando, pero me pareció interesante comentar esto por todo lo que hay alrededor de la menstruación con respecto a las personas trans. Uno de los argumentos que nos dan a las personas trans masculinas, no binaries, maricas trans, es que el potencial menstruador (porque ya no menstruamos más la mayoría, salvo pibes que no usan hormonas por las razones que sean que siguen menstruando) pero quienes dejamos de menstruar igual escuchamos que nos dicen “vos igual sos mujer porque podrías menstruar” como “¿Pero la mujer que nace sin útero no es mujer?” Se entiende que tiene el potencial, después tiene la “falla”, pero si no fuera porque nació fallada o quedó fallada por una enfermedad “podría”. 

“Quedó vaciada”, decían mis tías y abuelas, y yo me imaginaba que le habían sacado todo. Me preguntaba ¡cómo comería esa persona sin estómago, cómo respiraría, si no se derramaba todo adentro porque estaba vacía! Y sin embargo esa gente está “vaciada” pero no dejan de ser mujeres porque es una falla del producto pero su naturaleza igual “podría menstruar”. Entonces: si alguna vez menstruaste o alguna vez menstruarás, por naturaleza pues entonces sos mujer, y no importa cómo te llames, cómo te digas, cómo quieras ser, cómo quieras verte, cómo quieras que te nombren, no importa nada porque en esa pérdida de sangre, fluidos y células en desuso está tu identidad. 

Lo mismo le pasa un poco a los varoncitos, su capacidad de producir semen es equivalente a la constitución de su masculinidad, pero hay una diferencia enorme: las personas que menstrúan desaguan toda la capacidad reproductiva junta incontinentemente durante una semana y los chabones solamente asociado a la culminación del placer sexual. Yo los quiero ver a ellos si estuvieran menstruando, digo eyaculando, durante una semana corrida incontinentemente cómo se manejarían. 

L: Se habrían inventado muchas más cosas, ¿no? Ahora Pao, para terminar ¿Qué aportes trae al campo de la salud la obra de Effy Beth? 

P: Me parece que es un trabajo sobre arte, política y género y arte trans escrito en primera persona por una activista trans, y como texto en primera persona, como texto analitico, artístico y formativo me parece que es muy importante. Pero también me parece que es importante la obra de Effy y su trabajo porque da una perspectiva muy diferente a jóvenes trans, que es la de ser artista, docente, política, desafortunadamente con el absurdo final anticipado. Pero me parece que abre un horizonte diferente al de “la travesti en la ruta” o en “el espectáculo” en ese sentido aporta un montón. Y por otro lado, visibiliza una disidencia dentro de las identidades transfemeninas que son las tortas y bisexuales trans, que están muy invisibilizadas. Esa identidad a caballo de distintos colectivos trans y lésbico se para en un punto que visibiliza y que es importante que así lo haga. Todo el mundo debería conocerla y leer sus libros.

* Publicación previa a su obra recientemente publicada “9 cuentos sobre mujeres imaginarias y 36 escritos antes de decir adiós” (2021) bajo sello editorial de La Mariposa y la Iguana ediciones. “Que el mundo tiemble: cuerpo y performance en la obra de Effy Beth “(2016) fue compilado por Dora Faigenbaum; Moises Chorubczyk y Matías Máximo y publicado por la Editorial EDULP. Libro digital, PDF disponible para descarga en: https://libros.unlp.edu.ar/index.php/unlp/catalog/book/654

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